Sistematización de experiencias: procesos colectivos de investigación territorial con docentes de instituciones educativas públicas de la comuna 3 manrique - Medellín

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Descripción

El Nodo Territorial Manrique, ejecutado en 2025 en la Comuna 3 de Medellín, constituye una experiencia de investigación escolar fundamentada en la Investigación Acción Participativa (IAP) y orientada por el pensamiento crítico latinoamericano. Su propósito central es demostrar que la práctica pedagógica deviene en saber transformador cuando se aborda desde una metodología participativa, dialógica y políticamente comprometida con el territorio. El sustento teórico de la experiencia se articula a través de cinco categorías interconectadas. La primera, la subjetividad crítica, concibe al educador como un sujeto reflexivo que produce conocimiento desde sus propias emociones y compromisos, rechazando la neutralidad positivista en favor del involucramiento afectivo y ético (Nidelcoff, 1994) como condición epistemológica irrenunciable (Fals Borda,1988). La segunda, la construcción colectiva de saberes, recupera la dialogicidad freiriana para fracturar el aislamiento institucional, resignificando la figura del maestro como artesano del saber comunitario. La tercera, la apropiación de la IAP, operacionaliza la unidad dialéctica entre reflexión y acción, sustentada en la ecología de saberes de Sousa Santos (2009), que otorga dignidad epistemológica al saber popular frente a las hegemonías académicas occidentales. La cuarta, la territorialidad crítica, redefine el espacio escolar como un constructo social e histórico que debe confrontar la estigmatización territorial (Wacquant, 2013), procesando las violencias del pasado mediante los trabajos de la memoria (Jelin, 2012). La quinta, las transformaciones pedagógicas, representa el criterio de validez empírica de todo el proceso: una práctica investigativa solo se legitima si transforma verificablemente la realidad que estudia. Metodológicamente, la sistematización adoptó un enfoque cualitativo temático-categorial con instrumentos flexibles (relatos docentes, revisión documental y entrevistas semiestructuradas) procesados mediante el software ATLAS.ti. La codificación axial organizó los datos en las cinco categorías del marco conceptual, revelando que los términos nodo, territorio e investigación concentraron la mayor densidad semántica, evidenciando una sólida apropiación del enfoque colaborativo por parte del colectivo docente. Los mapas relacionales construidos en ATLAS.ti confirmaron que la experiencia no constituye un conjunto de datos aislados, sino un sistema profundamente interconectado de prácticas y sentidos. En términos de resultados, los docentes transitaron de una participación técnica hacia un compromiso ético y político con Manrique, asumiendo el territorio como el objeto y motor principal de sus planeaciones curriculares. Este tránsito se materializó en proyectos como cartografías barriales, fanzines escolares y rutas de periodismo juvenil comunitario, donde los estudiantes asumieron el rol de narradores activos de su entorno. Estas iniciativas configuraron la figura del docente investigador territorializado, un educador que reconoce en su quehacer un mecanismo de transformación de las realidades sociales. Pese a tensiones como la sobrecarga laboral, la disparidad en los ritmos de participación y las resistencias institucionales a abordar abiertamente la violencia urbana, el Nodo demostró la fertilidad de la IAP en contextos escolares segregados. Su experiencia ofrece un modelo transferible a otros escenarios de vulnerabilidad, siempre que converjan la voluntad colectiva docente, el reconocimiento del saber pedagógico como conocimiento legítimo y la presencia de problemáticas territoriales reales como motores de la transformación educativa.

Abstract

The Manrique Territorial Node, implemented in 2025 in Comuna 3 of Medellín, constitutes a school research experience grounded in Participatory Action Research (PAR) and guided by Latin American critical thought. Its central purpose is to demonstrate that pedagogical practice becomes transformative knowledge when approached through a participatory, dialogical, and politically committed methodology within the territory. The theoretical foundation of this experience is articulated through five interconnected categories. First, critical subjectivity views the educator as a reflexive subject producing knowledge from their own emotions and commitments, rejecting positivist neutrality in favor of affective and ethical involvement (Nidelcoff, 1994) as an essential epistemological condition (Fals Borda, 1988). Second, collective knowledge construction recovers Freirean dialogicity to break institutional isolation, re-signifying the teacher as an artisan of community knowledge. Third, the appropriation of PAR operationalizes the dialectical unity between reflection and action, based on Sousa Santos’s (2009) ecology of knowledges, which grants epistemological dignity to popular knowledge against Western academic hegemonies. Fourth, critical territoriality redefines the school space as a social and historical construct that must confront territorial stigmatization (Wacquant, 2013) by processing past violences through memory work (Jelin, 2012). Fifth, pedagogical transformations represent the empirical validity criterion: a research practice is only legitimized if it verifiably transforms the studied reality. Methodologically, the systematization adopted a qualitative thematic-categorical approach using flexible instruments—such as teacher narratives, documentary reviews, and semi-structured interviews—processed through ATLAS.ti software. Axial coding organized the data into the five conceptual categories, revealing that the terms "node," "territory," and "research" held the highest semantic density, which evidences a solid appropriation of the collaborative approach by the teaching collective. Relational maps confirmed that the experience is a deeply interconnected system of practices and meanings. Regarding results, teachers transitioned from technical participation toward an ethical and political commitment to Manrique, adopting the territory as the primary object and driver of their curricular planning. This shift materialized in projects such as neighborhood cartographies, school fanzines, and community youth journalism routes, where students became active narrators of their environment. These initiatives established the figure of the territorialized teacher-researcher, an educator who recognizes their work as a mechanism for transforming social realities. Despite challenges such as labor overload, uneven participation rates, and institutional resistance to addressing urban violence openly, the Node demonstrated the fertility of PAR in segregated school contexts. This experience offers a transferable model to other vulnerable settings, provided there is collective teacher will, recognition of pedagogical knowledge as legitimate, and the presence of real territorial problems as engines for educational transformation.

Idioma

spa

Palabras clave

Citación

Osorio Patiño,Y.M. y Ayala Herrera, E. L. (2026) Sistematización de experiencias: procesos colectivos de investigación territorial con docentes de instituciones educativas públicas de la comuna 3 manrique - Medellín. [Trabajo de Maestría, Universidad San Totomás] Repositorio Institucional.

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