La experiencia docente en Humanidades. El Reto para rato: Re-Humanizar al hombre
Cargando...
Fecha
Director
Enlace al recurso
DOI
Google Scholar
gruplac
Descripción Dominio:
Título de la revista
ISSN de la revista
Título del volumen
Editor
Universidad Santo Tomás
Compartir
Documentos PDF
Descripción
Vivimos en un tiempo en que todo puede comprarse o venderse, donde toda nuestra cotidianidad se reduce a un ejercicio de mercado, pareciere que ya no somos personas o ciudadanos como la filosofía clásica y los grandes humanistas a través de la historia nos han construido real y utópicamente, sino simples realidades económicas particulares, que sirven en la medida en que producimos, consumimos y hacemos parte de un gran mecanismo. Sin caer en un pesimismo extremo, se hace necesario describir la realidad, reflexionar sobre la misma y saber que los sujetos de hoy hemos cambiado los valores humanos por los valores del mercado. Lo anterior, nos deja entrever uno de los muchos reduccionismos en los cuales estamos encerrados desde hace varias décadas, el triunfo del mercado. Desde el final de la ‘guerra fría’ (1947-1989) con la caída del muro de Berlín, se abrieron las puertas deliberadamente al pensamiento mercantil, que hasta nuestros días goza de un alto prestigio en las diferentes naciones.
Este pensamiento, ha venido ofreciendo ideas de bienestar, prosperidad y desarrollo, pero en realidad no ha logrado encarnarlas y menos en los países que no cuentan con una buena educación y la capacidad económica de competir en materia de mercado. Esta realidad global que cultivó el triunfalismo del mercado en el siglo anterior, ha generado una fractura en nuestra subjetividad humana, en tanto a lo relacional con el Otro –mis hermanos- y con lo otro –el planeta-. Todo ello tiene como resultante una pseudocultura absurda que le apuesta a la violencia, a la muerte, a la injusticia, a la corrupción, a la destrucción del medio ambiente y al agotamiento de los recursos naturales como camino a seguir, sin importar las consecuencias que enfrentaremos en un futuro no muy lejano. Esta pseudocultura de lo absurdo y poco inteligente, donde todo es motivo de mercado, no es más, que el adormecimiento de la conciencia de los sujetos, en materia de humanización y cuidado sostenible de nuestro entorno. Esta realidad sociocultural global me hace recordar las tres consignas del partido que oprimía a Winston y a sus contemporáneos, en la gran obra literaria de George Orwell ¨1984¨ publicada en 1949:
¨la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza¨.
Esta novela relata a Londres en 1984, dónde la policía del pensamiento controlaba de forma asfixiante la vida de los ciudadanos, ellos debían seguir y tener bien claras estas tres consignas, las cuales tenían adormecida su conciencia y fragmentada su subjetividad. Con la práctica de estas premisas, la dirección del partido por el ¨Gran Hermano¨ y sus demás dirigentes, le era arrebatada la libertad a los sujetos, hasta tal punto, que muchos de ellos creían que ese sentido totalitario era el camino a seguir sin remedio alguno. En suma, este hermoso desesperanzador relato literario, describe como el partido anclado en el poder era quien bajo las intimidaciones, la opresión, la falsa difusión de información, la creación de falsos enemigos, la desinformación y un fuerte control político tenía asegurado el poder sobre las masas.
Esta novela futurista es una joya de la literatura universal, y es realmente escalofriante cuando la lees y caes en la cuenta, que ella describe de una manera clara lo que estamos viviendo en la actualidad y que venía gestándose desde el siglo precedente, con los vejámenes de los diferentes gobiernos –de izquierda o de derecha y sus derivados- el control por el poder y la adicción a este, entendiendo el ejercicio de la política como una gran oportunidad de mercado a gran escala.
En este orden de ideas, parece mentira que un texto que fue escrito hace más de 60 años hoy nos sigue brindando luces para realizar una crítica a la basta deshumanización de nuestro tiempo y sobre todo a nuestra realidad nacional. En nuestro país parecen cumplirse las tres consignas ya mencionadas por Orwell en 1984, llevadas a una máxima expresión, dónde los vejámenes de la violencia, la muerte, la explotación, la corrupción y la ignorancia, son nuestro pan de cada día, viéndonos polarizados y divididos por las fuertes tendencias políticas y económicas, ideológicas y sociales.
Esta situación debe interpelarnos y llevarnos a repensar y a reflexionar nuestro papel como educadores, en el contexto de la educación superior, en Colombia, la cual, no se escapa a la sociedad de mercado, las diferentes instituciones a este nivel, en un marco público o privado, con su gran riqueza académica y trasegar histórico en nuestro País, compiten hoy por el cliché: ¡Cuál es la mejor!, a saber, esta competencia lo único que busca es productividad y solides económica de las instituciones educativas entendidas y manejadas en términos de mercado. En Colombia no se compite o se muestran los aportes a nivel de bien humano o humanización, o aportes sociales, científicos y culturales al país, en materia de educación; la verdadera competencia es clara: ¨Merchandaiser¨ contractualista y productividad.
Este mercado de la educación, ha reorientado los fines de las entidades en la educación superior,
llevándolas a perder el sentido y el valor de educar a los sujetos, desde sus competencias psicológicas, intelectuales, éticas y espirituales; de hacerse mejores personas y profesionales que aportan al progreso de la sociedad, la cultura, un país; a perder el norte en las distintas comunidades académicas, por el abandono de las humanidades, sabiendo que cualquier progreso en materia de conocimiento, es para ponerlo al servicio de todos y poder lograr una armonía en sí mismos y del entorno que nos rodea. Al parecer, la educación superior en Colombia, ha olvidado algo muy importante: el acto de educar, es un acto libre y pleno de humanización, orientado desde bien y hacia el bien y la verdad; si olvidamos las humanidades en el acto de educar, nuestra meta será el fracaso y la deshumanización, de la cual somos testigos mudos, hasta que nos vemos afectados. En esta coyuntura, ¿cuál puede y debe ser nuestra respuesta desde el noble y sublime acto de educar?
Para quienes vivimos la noble y ardua tarea de educar en el Primer Claustro Universitario de Colombia, cabe preguntarnos, sí la educación que brindamos a nuestros estudiantes, tiene derroteros humanistas claros, inspirados en el pensamiento cristiano-tomista, y sí éstos dan una respuesta a una sociedad completamente deshumanizada, por el triunfo del mercado, sobre el bienestar y la dignidad de las personas; comunidades enteras, naciones completas - o para no ir muy lejos, nuestro país-, se están viendo afectadas por profesionales sin humanidad, sin ética, sin principios, sin moral, que le apuestan al mercado, dejando de lado la dignidad de la persona, el bienestar de todos.
Por lo demás, esta compilación de experiencias pedagógicas en la enseñanza de las humanidades, nos recuerda que la educación es el acto humano por excelencia que nos hace libres, y el medio por el cual podemos alcanzar a desarrollar un pensamiento crítico, ético y creativo respecto a nuestro tiempo. Lo mejor de educar es cultivar la conciencia. Cultivar la conciencia en el acto de educar, es la herramienta pedagógica y didáctica por excelencia que amplía el horizonte de nuestra humanidad, por medio de este cultivo, podemos corregir nuestros errores, saber de nuestras fortalezas y acrecentarlas, ir cada vez mas allá de donde nos encontramos.
Poner por escrito este sin número de experiencias nos recuerda la noble labor asertiva de educar con humanidad en el aula, que dinamiza la promoción humana y la transformación social responsable, que tanto necesita nuestro tiempo y nuestro país.
Abstract
Idioma
spa
Palabras clave
Citación
Rojas, D.E., Bohórquez, R.R. (2020). La experiencia docente en Humanidades. El Reto para rato: Re-Humanizar al hombre. Tunja: Ediciones USTA.
Colecciones
Licencia Creative Commons
Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Colombia

