Dignidad ontológica en relación con los principios de la doctrina social de la iglesia para la formación universitaria
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El texto reflexiona sobre la dignidad ontológica como fundamento esencial de la vida humana, partiendo de los orígenes bíblicos en el Génesis (Gn 1:27), donde se afirma que el ser humano fue creado a imagen de Dios. Esta dignidad, según la encíclica magnifica humanitas (2026), pertenece a todo ser humano por el simple hecho de existir, ser querido y amado por Dios.
La reflexión se complementa con aportes filosóficos, como Heidegger, quien señala que la existencia humana está pensada antes de “estar arrojada al mundo”, y con la enseñanza de Evangelium vitae (1995), que subraya el derecho a la vida como un don inalienable y sagrado. La dignidad humana, por tanto, se entiende como un valor intrínseco que supera cualquier vocación, profesión o título, y se expresa en el amor a la vida, la confianza en sí mismo y en los demás, y la capacidad de disfrutar cada día (Acosta, 2010).
El documento también destaca la importancia de la doctrina social de la Iglesia, concebida como una realidad viva en diálogo con la historia, las culturas y las ciencias, capaz de orientar la vida personal y social de los creyentes. Esta doctrina promueve la interacción respetuosa entre culturas y tradiciones, y se articula con la dignidad humana a través de principios fundamentales:
• Bien común: reconoce la vida como valor no negociable.
• Destino universal de los bienes: preserva los recursos naturales para un uso responsable.
• Subsidiaridad: fomenta la cooperación institucional en favor del bien común.
• Solidaridad: impulsa vínculos afectivos y la preocupación por el otro.
• Justicia social: más allá de la distribución equitativa, implica servir a la persona y su dignidad.
Abstract
The text reflects on ontological dignity as the essential foundation of human life, drawing on the biblical origins in Genesis (Gen 1:27), where it is stated that human beings were created in the image of God. This dignity, according to the encyclical *Magnifica Humanitas* (2026), belongs to every human being by the mere fact of existing and being cherished and loved by God.
This reflection is complemented by philosophical contributions, such as those of Heidegger, who notes that human existence is conceived before one is “thrown into the world,” and by the teaching of *Evangelium vitae* (1995), which emphasizes the right to life as an inalienable and sacred gift. Human dignity, therefore, is understood as an intrinsic value that transcends any vocation, profession, or title, and is expressed in love for life, trust in oneself and in others, and the ability to enjoy each day (Acosta, 2010).
The document also highlights the importance of the Church’s social doctrine, conceived as a living reality in dialogue with history, cultures, and the sciences, capable of guiding the personal and social lives of believers. This doctrine promotes respectful interaction among cultures and traditions and is linked to human dignity through fundamental principles:
• Common good: recognizes life as a non-negotiable value.
• Universal destination of goods: preserves natural resources for responsible use.
• Subsidiarity: fosters institutional cooperation in support of the common good.
• Solidarity: promotes emotional bonds and concern for others.
• Social justice: beyond equitable distribution, it involves serving the person and upholding their dignity.
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Citación
Gaviria-Rojas, L. (2026). Dignidad ontológica en relación con los principios de la doctrina social de la iglesia para la formación universitaria. [Articulo académico, Universidad Santo Tomás]. Repositorio Institucional
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